Nunca lo olvide el MAPUCHE de Ignacio Kallfükura.

INCHIÑ TAIÑ MAPUCHEGEN
Nunca lo olvide el mapuche:

nosotros no tenemos sangre, 
nosotros tenemos mollfvñ.

Nosotros no tenemos cosmovisión, 
nosotros tenemos kimvn.Nosotros no somos de izquierda o derecha, 
nosotros tenemos AZ MAPU.Nosotros no somos cristianos, 
nosotros tenemos feyentun.

Finalmente, wingka, escucha:
NOSOTROS NO SOMOS CHILENOS NI ARGENTINOS, 
NOSOTROS SOMOS MAPUCHE.

Tenemos una historia de 33 mil años de antigüedad, 
a diferencia de 200 recientes años de nacionalidad wingka.

Mapuchegeiñ ta che.
Los mapuche somos gente.

Feley may ta zugu!
Inchiñ taiñ pu fvxakecheyem ñi newen, zoy mapuchegetuaiñ.
Lemoria.

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PUÑ MEW LELIWANGVLENKELU WENUMAPU MEW INCHE KIMNIEKAFIÑ ÑI LAKU MEW (Por las noches cuando miro el cielo lleno de estrellas pienso en mi abuelo) Por Ignacio Kallfvkura

PUÑ MEW LELIWANGVLENKELU WENUMAPU MEW INCHE KIMNIEKAFIÑ ÑI LAKU MEW

(Por las noches cuando miro el cielo lleno de estrellas pienso en mi abuelo)

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Por Ignacio Kallfvkura

 

 

Pienso en que él de niño también lo miraba con ternura y respeto.

Mi laku conocía los misterios del cielo nocturno y sabía leer las historias que ofrecía ese cielo estrellado. Eso es bello. Más bello si se conocen las historias de que está lleno.

 

La educación de mi abuelo paterno, mi laku, fue mapuche y tenía los altos valores de nuestro pueblo.

Yo soy testigo de su actuar y de su kimvn y pasé lindos momentos escuchando su gvxam, su conversación…

Mis abuelos, paterno y materno fueron sabios mapuche que conocieron los códigos de la naturaleza y de las fuerzas que residen en ella por eso conocían el cielo de día y de noche y sabían leerlo y entenderlo.

 

Mi laku siempre andaba en la mapu desde el amanecer antes de salir el sol y miraba la tierra de arriba en la ocuridad y se orientaba en ella, para eso había que mirar la posición de las estrellas. Había que conocer la tierra de arriba, el wenu mapu.

 

Si uno mira las estrellas y constelaciones en las noches despejadas, verá la Cruz del Sur, el Orión con las Tres Marías y las pléyades, ese grupo de estrellas pequeñitas amontonadas que son casi imperceptibles si el cielo está muy iluminado (si no conocen las pléyades miren las Tres Marías y después vayan lentamente un poco a la izquierda y las verán).

 

Uno podrá ver a Venus, el lucero de la mañana y de la tarde a través del cielo y también cruzando el cielo de norte a sur se verá la Vía Láctea. Si uno mira bien como nuestros mayores al ser niños, con respetuosa inocencia, verá que es pequeño frente a su inmensidad. En ese momento es cuando se muestran en el cielo las estrellas fugaces.

El espectáculo de la naturaleza es un regalo a la vista.

 

Cuando mi laku era niño ayudaba, como todos los niños mapuche, en las labores familiares a mi bisabuelo Ignacio y lo hacía desde muy temprano. Su función era la de cuidar los animales de la familia y para eso salía a pastorearlos. Estoy hablando de principios de los años veinte en las suaves lomas y campos de nuestro tuwvn, territorio ancestral, en pleno territorio mapuche. En esa época Temuko era un pueblo nuevo de treinta años.

 

Salía en la oscuridad de la madrugada cuando la estrella Wvnyelfe hacía su aparición antes de que saliera el sol. Mi abuelo se tendía sobre la fresca hierba y miraba el Wenu Mapu.

¿Qué veía mi laku?

 

Veía a Wvnyelfe wagvlen, el llevador de la mañana que avisa a nuestra gente que ha llegado la hora de laborar y de activar el Che, el ser.

 

Los animales iban felices a comer el pasto que producía nuestra Ñuke Mapu y mi abuelo los llevaba gustoso. Mi laku vio muchas veces las Tokikura (estrellas fugaces) cruzar el cielo y supo que donde caían se enterraban para años más tarde resurgir de la tierra.

 

 

El niño que era mi abuelo veía el Gau poñv “Montón de papas” (las pléyades), veía el Pvnon Choike, “la pisada de avestruz” (la Cruz del Sur) y veía también el Wenu Lewfv, el “Río del cielo” (Vía Láctea) también conocida por nuestros mayores como el Rvpv Epew, “el camino de los cuentos”. Él sabía sus nombres y conocía sus historias.

 

Ese niño mapuche que fue mi abuelo no nombraba a las estrellas en castellano, usaba en cambio los nombres en mapuzugun tal como lo hacían mi bisabuelo, mi tatarabuelo y todos nuestros fvtakecheyem.

 

Tal como hacían los abuelos de los demás mapuche, kom pu peñi, pu lamngen.

 

La educación moral de nuestros padres, abuelos, bisabuelos y mayores se traspasaba principalmente de abuelo a nieto, es decir, de laku a laku. El abuelo reforzaba el conocimiento que los niños ya llevaban por parte de su chaw y su ñuke.

 

 

KIMVN Y GVXAM DE LOS ABUELOS

Era una costumbre habitual que los abuelos pidieran a sus hijos que les enviaran a sus nietos para vivir con ellos por un par de años. Eso podía ser dos veces en la vida incluso; cuando se era muy niño y cuando ya se salía de la adolescencia. Mi padre, por ejemplo cuando era niño fue pedido por mi bisabuelo para vivir con él y luego en la adolescencia otra vez, por eso tuvo gran formación mapuche. Mi padre vivió dos veces con su laku.

 

Durante el tiempo que se vivía con los abuelos se aprendía kimvn mapuche, el conocimiento de cómo vivir respetando y cómo vivir bien, de acuerdo a la ley mapuche. Nuestros abuelos enseñaban (y enseñan ahora también) lo necesario para ser una buena persona y ser un norche.

 

 

Mi laku es uno más de los grandes antepasados nuestros, de nuestro kvpan. En los fvtakeche yem estaba el kimvn para sortear con éxito la aparición de wekufe algunas veces y wixanalwe otras, así mi laku sabía cómo actuar pues nuestros mayores poseían conocimiento sobre lo más profundo de las manifestaciones espirituales de la mapu.

 

 

Durante las noches después del trabajo del día se sentaban los niños alrededor del fuego dentro de la ruka y el abuelo conversaba con ellos, les transmitía kimvn mediante el gvxam. Les contaba historias de nuestros antepasados y de lo que a ellos mismos les habían enseñado sus propios abuelos cuando ellos habían ido a vivir con sus laku.

 

Los niños aprendían ser Norche (personas rectas) por medio de epew (que son algo parecido a los cuentos del wigka) que tenían como protagonistas al Gvrv (zorro), al Pagi (puma), Zillo (perdiz) y muchos otros hermanos animales.

 

Mi abuelo escuchó epew de boca de mi kvlachi laku Ramón, mi tatarabuelo. Escuchó las grandes hazañas de nuestros antepasados weichafe y también aprendió la historia de nuestra genealogía, es decir, nuestro kvpan, nuestro linaje familiar, tal como aprendieron de la suya los abuelos de todos los mapuche que ahora llevan los nombres de sus mayores.

 

Mi abuelo era un niño mapuche que ponía oídos a sus Xem (mayores) y cuando fue adulto cumplió con el Azmapu e hizo wewpin por la muerte de nuestros pu peñi pu lamgen. Mi laku conocía la historia familiar hasta muy atrás. Mi epuchi laku, mi bisabuelo, era wewpife también y conocía las relaciones familiares entre linajes y familias dentro del tuwvn (territorio ancestral) hasta saber el kvpan de un meli wixan mapu.

 

Yo tuve el privilegio de conocer a mi laku y de escuchar en mapuzugun la historia familiar, la historia de nuestro tuwvn y las grandes hazañas de nuestra gente mapuche.

 

Cada mapuche venera a sus abuelos porque ellos son sus formadores

y nos hacen saber que en nosotros ellos continúan.

 

Tayiñ pu mapuche, pu lamngen, pu peñi,

niekeiñ ta kiñe kvpan, Kiñe mollfvñ,

kiñe folil niefiyiñ.

 

Nuestra gente, nuestras lamngen y peñi son herederos del mismo patrimonio y descienden de los grandes fvtakecheyem, nuestros antepasados.

 

Nuestro pueblo vive y ama,

siente y actúa, tal como sus mayores le han enseñado.

 

Ese es el newen de nuestros abuelos en nosotros.

Los mapuche tenemos newen.

Los mapuche tenemos kimvn.

 

Somos la encarnación de nuestros mayores y por eso los llevamos en nuestra frente.

Nuestros nombres, que son los de nuestros laku, son nuestra bandera

Nosotros los mapuche tenemos Kvpalme y tenemos Tuwvn.

 

Cuando pienso en mi laku y en mi epuchi laku, pienso en mis mayores.

Norkeche, kvmekeche, weichakefe.

Pienso en mis antepasados, pu fvtakecheyem.

 

A mi laku lo llevo en la sangre, en mis pensamientos, en mis recuerdos.

Mi laku está en mi piwke.

Y nunca se irá de mí.

 

 

Cuando miro las estrellas veo a mi laku.

 

 

Afi.

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